Estómago

Es un tipo de tumor cuya incidencia está en retroceso, cuya incidencia ocupa el 7º lugar en orden de frecuencia. El origen de los tumores de tipo intestinal se relaciona con factores ambientales como dieta, estilo de vida e infección por H pylori, en tanto que se asocia con alteraciones genéticas para los tumores de tipo difuso. . Se trata también de un un tipo tumoral agresivo; aunque los resultados obtenidos con su tratamiento son, en general, mejores que los logrados con el cáncer de esófago, la mortalidad por cáncer gástrico constituye la 2ª causa de muerte relacionada con el cáncer a nivel mundial. La cirugía constituye el tratamiento esencial.

Diagnóstico:

Se efectúa tras el estudio de los síntomas del paciente. Lamentablemente no existe un síntoma característico de este tumor, siendo las manifestaciones muy variables. El procedimiento más habitual en la fase de diagnóstico es la endoscopia y biopsia.

Evacuación preoperatoria:

Incluye valoración global del paciente, con pruebas orgánicas específicas cuando se requieren y un meticuloso estudio de extensión de tumor, que normalmente exige endoscopia y biopsia, y estudio radiológicos, especialmente TAC.

Proceso previo a la operación:

Mejora del estado nutricional, corrección de alteraciones respiratorias en los casos que la requieran, evaluación y corrección de otros factores metabólicos.

Preparación de la cirugía:

La intervención siempre se efectúa bajo anestesia general. El ingreso se efectúa la noche antes de la intervención;  se efectúa profilaxis antibiótica y de la trombosis venosa profunda. No se precisa preparación intestinal sistemática.

La cirugía:

Se trata de un proceso complejo que exige extirpar la mayor parte e incluso la totalidad del estómago, juntos a las estaciones ganglionares relacionadas con la localización del tumor dentro del estómago, y que puede exigir la extirpación de órganos adyacentes sin se ven afectados por el tumor. El procedimiento se puede efectuar mediante abordaje laparoscópico, disminuyendo la agresividad de la operación y las complicaciones, favoreciendo un una más rápida recuperación, con menos molestias; y ello sin detrimento en la calidad del resultado oncológico de la operación.   Son operaciones de larga duración, con promedios de ente 3 y 6 horas.

Postoperatorio:

Habitualmente no exige estancia en UCI. En esta etapa se busca la movilización precoz del paciente, así como la reasunción de ingesta oral tan pronto como sea posible, habitualmente tras algún tipo de estudio para confirmar la solidez de la reconstrucción efectuada. La estancia hospitalaria puede ser mayor de una semana.

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